Fue un encuentro para recordar. Una reunión de artistas, de amigos, de ciudadanos conscientes de la salvaguarda de la memoria, del dolor de nuestros compatriotas muertos en aquella funesta invasión de las tropas estadounidense a Panamá acaecida el 20 de diciembre de 1989, solicitada por la nómina presidencial de Guillermo Endara (panameño, a todo esto) y ordenada por el también funesto George Bush padre.
Felicito a la Librería Cultural Panameña por brindarse como espacio para la justa recordación de la invasión de 1989: un evento que trastocó las entrañas más profundas de todos los que la vivimos, así como los que ahora paceden sus nefastas consecuencias sociales y psicológicas. Espero que este sea el comienzo de una enriquecedora serie de proyectos conjuntos en pro del desarrollo cultural del país, así como de la urgente recuperación de su dignidad nacional.
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